ayer me emocioné cuando estaba acabando el libro de la estrella de los cherokees. no llegue a llorar porque me cuesta soltarlo con la lectura. eso que se te queda como atragantado. con las pelis me resulta algo más fácil, pero también se me atraganta. en una conversación es algo más fácil.
es un libro con el que he aprendido mucho. lo considero de mis favoritos ahora. hoy, antes de escribir ésto se me ha ocurrido buscar sobre el autor, forrest carrer; como ponía que era una novela medio autobiográfica me motivó más para comprarme el libro. prejuicios ¿positivos?.
y me lo flipé, indios, un blanco que se crió con sus abuelos cherokees... prometía.
resulta que forrest carrer es el seudónimo de otro hombre. un blanco, que fue del KKK. menudo mentiroso he pensado.
menudo artista, me dicho seguido. me acuerdo de oteiza explicando que artista es el cazador del ser.
y el arte, la trampa para.
no confundir la obra con su autor
como cuando los anarkopunks dejaron de escuchar astopituak.
no confundir la obra con su ejecutor.
prejuicios.
el arte habla con DIOS.
sentí la vibración.



No hay comentarios:

Publicar un comentario